La resistencia es fe en movimiento
La resistencia es una fe en movimiento... no una fuerza de la carne... sino el andar de un corazón abandonado a Dios.
La vida cristiana no es una carrera de velocidad. Es una carrera impulsada por el Espíritu.
Una carrera que terminamos no por nuestros esfuerzos, sino permaneciendo en Cristo: avanzando a través del cansancio, las expectativas, las batallas invisibles, con los ojos fijos en Jesús, el Autor y Consumador de nuestra fe.
“Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.” (Hebreos 10:36)
La resistencia es:
- Una fe que avanza cuando no hay camino visible.
- Una fe que se mantiene cuando todo vacila.
- Una fe que termina la carrera, sostenida por la gracia, en unión con Cristo.
Fortalece tu corazón en Él.
Corre con perseverancia, no por tu propia fuerza, sino por el poder del Espíritu.
Porque Aquel que te ha llamado es fiel y Él completará la obra que ha comenzado.
“Corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante, con los ojos puestos en Jesús.”
(Hebreos 12:1-2)