SEMANA SANTA | DÍA 2: Cuando Jesús purifica lo que toleramos
Jesús entró en el Templo y allí encontró lo que nunca debió estar.
«Entonces hizo un azote... y los echó a todos del Templo... Quiten esto de aquí; no hagan de la casa de mi Padre una casa de mercado» (Juan 2:15-16).
El lugar de oración se había convertido en un lugar de compromiso. Lo que estaba consagrado a Dios había sido llenado por lo que sirve al hombre.
Y Jesús no lo toleró. Lo confrontó.
El Día 2 de la Semana Santa (Lunes) revela una verdad:
Jesús no mora donde toleramos lo que Él vino a quitar.
Él no es solo Salvador. Él es Señor de lo que se encuentra en el Templo.
Y hoy, el Templo ya no está hecho de piedras. Es nuestra vida. Somos nosotros por completo.
- ¿Qué has permitido que entre que Él quiere purificar?
- ¿Qué has normalizado que Él llama impuro?
- ¿Qué debe ser derribado para que Su presencia permanezca?
Dios está levantando un pueblo que no negocia con el compromiso, sino que se entrega plenamente a la purificación.
No te resistas a Su obra. Ese es el camino hacia Su presencia.
Jesús es Señor.